
En mayo de 2008 tenía un proyecto en mente: escalar The Rainbow of Recalcitrance (E6 6b), una increíble vía de dos largos situada en el norte de Gales.
Para entendernos, se trata de una especie de 7b/c de adherencia, sin chapas y con secciones muy expuestas.
El equipo lo formábamos Jordi y yo. El Dani Santacatalina nos haría fotografías.
Empecé escalando a pleno sol, un gran error para probar una vía de adherencia. Hacia la mitad, me resbalaron los pies y caí unos 10 metros. Sin más consecuencias, bajé a tierra, saqué la cuerda y, después de un buen descanso, lo volví a intentar.
Al segundo intento ya no resbalé. Aun así, subí hasta encontrarme con un paso de adherencia todavía más difícil, con el último seguro aún más lejos. Me puse muy nervioso y pensé en destrepar, pero ya era imposible. Quedarme quieto tampoco era buena idea, ya que los pies me resbalaban poco a poco. Y si caía, quizá me iba hasta el suelo.
Al final me dije: aquí no aguantarás mucho tiempo y, si intentas subir atacado por los nervios, caerás. Olvídate de dónde estás y actúa como si estuvieras haciendo boulder…
Lo hice y salió bien.
Después me prometí a mí mismo que no volvería a meterme en una situación parecida.
En esta vía aprendí dos cosas:
- Una es que la mente, en caso de situación extrema, es capaz de hacer un reset y actuar de la mejor manera para asegurar la supervivencia.
- La otra es que jugarse el tipo en estas vías, tan extremadamente expuestas y donde está tan claro que una caída en el paso difícil puede acabar muy mal, no tiene ninguna gracia, no es divertido y no vale en absoluto la pena.



Fotos: Dani Santacatalina.