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Ytre Brasrastindan, cara N

2016

Buscando paredes perdidas en un mapa topográfico de la isla de Moskenesøya —en las Islas Lofoten— me llamó la atención la cara norte del Brasrastindan: tenía las curvas de nivel muy juntas y un desnivel de más de ochocientos metros.

Busqué fotos por Internet, pero, al tratarse de un lugar remoto, orientado al mar y de difícil acceso, no encontré ninguna. Tampoco encontré ninguna información sobre si alguien lo había escalado antes.

En junio, Jordi, Queipo, Piuet y yo exploramos la zona; intentamos la cima principal por la arista sur, pero una brecha muy vertical nos impidió continuar.

Días más tarde, Jordi y Piuet fueron hasta la playa de Horseid, cerca de la pared. El mal tiempo les hizo regresar, y no consiguieron verla, pero intuyeron la verticalidad de la cara norte.

2019

Bernat, Jordi y yo atravesamos el valle de Horseid para atacar la pared por el oeste. Cuando llegamos al mar, recorrimos la costa por un terreno muy accidentado hasta la base.

Desde allí, la pared se elevaba hacia el cielo con un aspecto intimidante: era muy vertical, tétrica y sin líneas claras de escalada. Además, hacía mucho viento y las olas golpeaban violentamente contra las rocas. Era un lugar desolador, y se respiraba un ambiente que invitaba a dar media vuelta tan pronto como fuera posible…

Pero ya estábamos allí, justo al pie de la pared. ¿No habíamos venido para escalarla?

Aproximación por el valle de Horseid

En la zona baja de la muralla se apreciaban muestras de desprendimientos, así que evitamos esta sección por un corredor de trescientos metros situado a la izquierda del muro principal. Después, continuamos por una arista hasta el inicio de la escalada difícil.

Atacamos una especie de veta de magma que ascendía entre paredes completamente lisas; era la única opción para subir con el material que llevábamos —un juego y medio de friends y un juego y medio de fisureros—.

En el quinto largo, la tensión de la cuerda hizo caer una piedra que fue a parar directamente a la cabeza de Bernat, rompiéndole el casco. No pasó nada grave, pero nos dimos cuenta de que las cosas se estaban complicando demasiado, así que decidimos retirarnos.

Rapelamos hasta el pie del muro principal y después flanqueamos hacia el Selfjord, para evitar el descenso en rápel por el corredor de trescientos metros.

Esto implicó un regreso mucho más largo. Después de un vivac sin saco, remontamos todo el valle hasta alcanzar un collado que nos permitía volver a Horseid, donde teníamos el campamento.

2019

2022

2022

Después de tres años soñando con la pared, y con el Covid de por medio, Jordi y yo planeamos otro intento para finales de mayo.

Como siempre, el objetivo era llevar el mínimo material posible. En este caso todavía llevamos menos material que la vez anterior: un juego de Totems, dos Camalots (#3 y #4), un juego y medio de fisureros, 7-8 anillos, 10 mosquetones, una cuerda de 60 metros y un Beal Escaper, por si acaso.

El día 29 acampamos en el valle del Selfjord con la intención de atacar la pared por el este, el lado contrario del intento anterior. Lo hicimos por un tema psicológico; a diferencia del valle de Horseid, un lugar desolado y azotado por el viento, el Selfjord era mucho más agradable: había un bosquecillo de abetos, un riachuelo y los pájaros cantaban. El ambiente invitaba a no ponernos nerviosos antes de hora.

Al día siguiente nos levantamos a las tres de la madrugada y a las siete llegábamos al pie del “nervio de magma” que habíamos intentado en 2019.

Lo seguimos hasta llegar a una placa completamente lisa que nos cerró el paso. Me tocaba a mí, y estuve un buen rato buscando a derecha e izquierda, pero nada… Incluso tuve algún momento de pensar que no podríamos continuar.

Pero bajar tampoco era fácil; estábamos muy lejos del suelo y llevábamos muy poco material. Finalmente, descubrí un sistema de regletas que, aunque no se podía asegurar, conectaba con la vira intermedia. La jugada salió bien. A partir de ahí ya había bastante fisura, y fuimos encontrando un camino hasta llegar a la cima, hacia las cinco de la tarde.

Llegar al campamento nos costó nueve horas más, ya que tuvimos que hacer el descenso por el lado de Horseid, bajar por una canal nevada —utilizamos piedras puntiagudas a modo de piolet— y después remontar todo el valle de Horseid para volver a bajar hacia el Selfjord.

Ytre Brasrastindan
Vertiente norte, 500 m (6+ RX)

Descripción de la vía

Inicio por un diedro, justo en el espolón N del Ytre Brasrastindan. Lo seguimos 45 metros (5), nos desviamos a la dcha por una fisura y flanqueamos hasta el extremo de una balconada (5+). Superamos un diedro (6-) y continuamos hasta un nervio de roca rota. Lo seguimos haciendo dos largos muy precarios (6, 5) y finalmente nos desviamos a la izq para buscar un diedro abierto que sube hasta debajo de un techo (5+). Salimos por la izq, ascendiendo en diagonal por la placa, hasta una laja muy a la izq que permite asegurarnos…

Más

Volvemos a la dcha para ir a buscar unas regletas que nos conducen al pie de una especie de arco invertido (6+ expo). Continuamos hasta el pie de un diedro que desemboca en una vira herbosa (5-). Flanqueamos la vira a la izq, evitando unos diedros húmedos (puede que estén secos, según la época). Subimos por un diedro ascendente a la dcha, (6-) y después una chimenea húmeda (5+) hasta la siguiente vira. Flanqueamos la vira hacia la dcha, hasta casi el espolón, donde hay una especie de diedro escalonado que desemboca en unas gradas. Nos desviamos a la izq para superar un resalte (4-) y continuamos flanqueando hasta buscar una fisura (6) que nos conduce a la cresta cimera. La seguimos hasta la cima (3).

Descenso

Buscar el mejor camino por la cara S, evitando el filo de la cresta, hasta el collado entre las dos cimas del Brasrastindan. Seguimos una debilidad que sube a la dcha hasta el hombro de la cima principal. Desde aquí, podemos subir a la cima principal y volver por el mismo camino. Después bajamos en dirección S, pero por la cara E, hasta la brecha S del Brasrastindan. Después, destrepamos por el corredor O (puede haber nieve) y continuamos por la pendiente de hierba hasta Horseid.


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