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Bajar de una pared sin abandonar material

En la pared sur del Marklitinden

Los que me conocéis ya sabéis que me encanta escalar con lo mínimo posible. Es mi manera de entender la escalada tradicional y también lo encuentro muy estimulante porque, cuando te falta material, tienes que echar mano de la imaginación. Y al final acabas aprendiendo un montón de recursos para resolver todo tipo de problemas.

Hace unas semanas, Jordi y yo nos metimos en la pared sur del Marklitinden, en Noruega. A casi 300 metros del suelo, comprobamos que la línea que queríamos abrir moría en un sistema de diedros ciegos. Para continuar necesitábamos pitones extrafinos.

Pero nos quedamos con cara de tontos porque no llevábamos ninguno. Así que el proyecto terminó allí.

Ahora el problema era bajar…

Llevábamos algunos fisureros y cordinos para montar rápeles, pero solo los justos para una retirada puntual. Si los utilizábamos, tendríamos menos material para posibles retiradas de emergencia durante el resto del viaje. Y todavía nos quedaban muchos días…

Así que optamos por una solución que utilizamos cuando no queremos abandonar nada y que yo llamo «rebobinar».

La técnica es muy sencilla:

Se trata de bajar escalando al revés. Primero baja uno, colocando seguros como si escalara de primero, pero hacia abajo. Después baja el otro, destrepando y desmontándolo todo.

El primero destrepa asegurado con un nudo dinámico desde la reunión. Al segundo se le asegura desde abajo con un reverso o similar.

Sé que a algunos esto les explota la cabeza, pero en realidad es igual de seguro que subir (o igual de peligroso, según la vía) y suele ser más rápido de lo que parece, sobre todo si ya conoces el terreno.

Con esta técnica conseguimos bajar casi 80 metros en el Marklitinden, destrepando tramos de adherencia de hasta 6a. Después fuimos a buscar una línea de rápeles que ya teníamos controlada. Hicimos tres rápeles más hasta una vira y escapamos trepando por la derecha de la pared.

No abandonamos absolutamente nada.

Evidentemente, no es una técnica de iniciación. Requiere cierta experiencia y no siempre se puede utilizar. Menos aún si tienes prisa, si llueve, si el terreno es difícil o peligroso o si alguien está herido. Pero es un recurso que, a nosotros, más de una vez nos ha sacado de algún apuro.

Una reunión sencilla con un nudo dinámico en el punto central permite ajustar bien la cuerda del primero que baja, y dar o recuperar según lo necesite. Al segundo se le asegura desde abajo con un reverso o similar y lo desmonta todo. La bajada desmontando es más delicada, pero tiene la ventaja de que ya está todo colocado.

Puntos clave:

  • Si quien baja primero no monta bien el largo, el segundo tendrá problemas. Así que montar el largo hacia abajo tiene que hacerse con precisión. En cambio, es el segundo quien asume la parte más comprometida de la maniobra. En definitiva, ambos miembros de la cordada tienen un papel igual de importante y hace falta mucha confianza mutua. Por tanto, yo evitaría esta técnica cuando uno de los dos tiene poca experiencia.
  • Lo ideal es hacer largos cortos, porque lo peor que puede pasar es que quien desmonta tenga algún problema y no pueda comunicarse bien con quien le asegura.
  • Para ir más tranquilos, el primero que baja puede colocar más seguros de los que pondría escalando de primero (siempre que sea posible, claro).
  • Quien desmonta puede sacar los seguros en el último momento, cuando ya los tiene justo por encima, o, si conviene, agarrarse a ellos en A0 para ir más rápido.
  • La mochila la lleva quien baja primero.

¿Y no sería más rápido que el primero bajara rapelando y el segundo destrepando?

Aunque resulta tentador, creo que es mala idea, porque al bajar destrepando ves realmente dónde están los pasos más difíciles, puedes marcar las presas para ayudar al compañero y colocar los seguros en el mejor lugar posible.

Antes de aplicar la técnica en situaciones complicadas, mola probarla primero en un lugar seguro. Jordi y yo, para coger confianza, la practicamos unas cuantas veces en la zona de L’Estartit, destrepando acantilados de hasta 6b sin equipar.

La verdad es que dominarla te da un punto de tranquilidad, porque sabes que tienes un recurso más para volver al suelo si no tienes suficiente material.

Espero que este contenido te haya resultado útil.

Gerber

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