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Cómo una cuerda se rompe sin avisar

Hay cosas que parece que nunca te tienen que pasar, pero cuando le pasan a un colega, ya no lo ves tan lejano.

Pues Pep, mi colega, se fue a escalar a la Castellassa, en Sant Llorenç del Munt y, pasando cuerda, nota una sección con una textura diferente. La mira de cerca, frota la cuerda con los dedos y, alucina: la cuerda se deshace. Tal cual.

Al explicarme esto, recordé un accidente que ocurrió en 2016, cuando a un escalador se le rompió la cuerda en el momento de descolgarse de una vía.

Cayó 14 metros y, aunque sobrevivió, acabó en el hospital en estado grave.

Los Mossos abrieron una investigación y enviaron la cuerda al laboratorio.

Resultado: restos de ácido sulfúrico.

Y no es el único caso. La UIAA también tiene registrados accidentes similares.

Pero ¿cómo puede entrar en contacto una cuerda con este ácido?

Pues, vete a saber. Algunos tipos de batería lo contienen.

Pep no sabe cómo ocurrió y tampoco sabe si su cuerda se contaminó con ácido sulfúrico o con algún otro componente.

El disolvente, la gasolina, el anticongelante… También pueden dañar los tejidos.

Son componentes que, en algún momento, pueden pasar por el maletero de un coche, o incluso por el suelo del aparcamiento de un sector de escalada, donde se suele extender el material para ordenarlo.

El problema es que, aunque tengamos cuidado, no podemos controlar el material que nuestros compañeros comparten con nosotros.

Lo que sí puedes hacer es copiar el enlace de este artículo para enviárselo a cualquier escalador/a que conozcas. Así, cuanta más gente sepa que este riesgo existe, menos posibilidades habrá de que a alguien «le toque la lotería».

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