
En 2012, Rémi Labourie me propuso abrir una vía en Sant Gervàs en estilo tradicional.
Aunque cuando tuvimos la pared delante pensé que quizá nos habíamos metido en un proyecto que nos venía demasiado grande, después de dos días de escalada y con paciencia, fuimos encontrando el camino, descubriendo emplazamientos bastante sólidos entre tramos de placa obligada sobre una roca de una calidad excepcional… ¿Qué más se puede pedir?
Salieron cuatro largos de 6b, 6c, 7c y 7a/b.
Al cabo de unos días volvimos con Xavier y Joan para repetirla y encadenar el largo más difícil. Yo aproveché para descolgarme desde arriba y sacar algunas fotografías.
La vía no solo es increíble, creo que es una de las más bonitas que he escalado nunca.







