
Aquesta via va ser interessant per a mi perquè va significar el final d’una etapa, en quan a estil d’obertura i ús d’expansions.
A l’agost del 2011, el Jordi i jo vam passar un matí fent portejos per obrir una via a la cara nord del Mont Arrouy, al Circ de Troumouse.
Però quan ho vam tenir tot a peu de paret, vam pensar: amb les ganes que tenim d’escalar a fons, ara hem de perdre temps carregant tot això paret amunt?
Total, que el petate, la hamaca i els sacs de dormir al final es van quedar a peu de via. Vam escalar fins que es va fer fosc, vam baixar a dormir en uns prats i, l’endemà, vam tornar a pujar fins que es va tornar a fer fosc. Com que vam acabar molt cansats, l’intent va quedar allà, havent obert set tirades.
Tot i que feia temps que practicavem l’escalada tradicional, aleshores encara pensavem en utilitzar expansions si la via era de placa: vam posar un espit de progressió a la segona tirada, un altre a la setena i dos més a la R6.


L’estiu següent vam tornar al Mont Arrouy per completar l’escalada. Ens van acompanyar el David i el Germi.
Aquesta vegada si que vam pujar un petate, però vam anar molt lleugers: sense hamaca, fent un bivac en una repisa i compartint sac. També vaig col·locar la meva última xapa a la R7, i des de llavors, ja no n’he posat mai més cap —exceptuant quan vaig fer els estudis de Tècnic d’Esports en Escalada, en què, si volies aprovar el curs, havies d’equipar una via…
La via la vam anomenar “Retentum”, en referència a records que compartíem tots quatre escalant a la zona de Sant Benet, a Montserrat.
Però Retentum no és una via bonica; hi ha llocs on la roca és tan descomposta que en qualsevol moment se’t pot trencar algo i caure. També hi ha dues reunions molt precaries i seccions de placa difícils d’assegurar.
Ara bé, la paret és impressionant i, si t’agrada l’aventura, d’això no en faltarà.
La via té una dificultat màxima de 6c i per repetir-la cal portar: friends, tascons i 4 o 5 pitons extraplans.







Uns dies després d’obrir «Retentum», el Martín Elías i dos companys seus la van anar a repetir. Tot i que no la van poder acabar, el Martín em va enviar un escrit bastant divertit i autèntic. Te’l deixo a continuació:
Una indeseable obra maestra
Esta vía me recuerda al bar que está debajo de casa de mi hermano, en el pleno centro de Logroño, una pequeña tasca, un tanto amarillenta, y con personajes de lo más curioso, así es esta vía; igual que los emparedados de detrás del sucio mostrador, que debido a nuestra percepción de lo bueno y lo malo no nos atrevemos a pedir uno, pero cuando ves a tu companero de barra, ese tipo enorme con cresta que saborea uno de ellos y que su cara tiene un gesto placentero, esto te anima a comerte uno de esos suculentos aperitivos; efectivamente, así es esta vía, asi es Retentum. Algo más que un aperitivo…
Retentun es la última vía abierta en el Circo de Troumouse, obra de la cordada Catalana más imparable del momento, y digo esto porque actualmente circulan con un vehîculo que dudo mucho que haya pasado la inspección técnica, y de los cuales prefiero no dar nombres en caso de que alguno de ellos esté en busca y captura.
El Circo de Troumuse se está convirtiendo en el centro neurálgico de las vías más indeseables del Pirineo, entre ellas cabe destacar la terrorífica Substance Ordinarie d’une fin de Siecle, o la completamente desastrosa obra de Despiau al Pic Heid, en la que se recomienda llevar un espitador en caso de que se haya desmoronado un cacho de montaña. Entre toda esta basura nuestros amigos encontraron un lógico y divertido itinerario en el Mont Arrouy a la derecha del diedro Despiau, una serie de placas grises de difîcil protección.
Efectivamente son tipos profesionales, habían conseguido no pagar en ninguno de los parkings que el ayuntamiento de este pueblo-decorado impone durante los meses estivales, contentos vienen a Pau y nos relatan todos los pasajes clave. Juntos escalamos por la zona y hacemos las visitas obligadas en la cuidad gala.
Para que empeceis a encuadrar a estos tipos, cuando entraron en casa lo primero que hicieron fue rebuscar en la biblioteca, y al cabo de unos minutos ya tenían cada uno su obra elegida, pero el libro que más les gustó fue sin duda: Arte, Poesía y Anarquismo, de Herbert Read, un escritor inglés del periodo de entreguerras. Hacía ya tiempo que habíamos abandonado las estúpidas conversaciones de escalada, ahora los temas se vuelven interesantes: política, amor y gastronomía, Así pasaron las horas y las carcajadas eran tan sonoras que el llongueras del vecino aturdido por tanta diversión nos llamó la atención con la estúpida excusa del ruido del gallinero (tenemos tres gallinas en el jardín), yo creo que en realidad le molestaba tanta jovialidad en el vecindario.
Nuestros amigos se han marchado, volvieron al país de los peajes y nosotros nos quedamos con la responsabilidad de repetir su vía.
En Pau, los escaladores son bastantes y muy buenos, pero idiotas somos sólo un pequeño grupo. El miedo ya no está de moda, esto hace que el encontrar compañeros de escalada sea cada vez más difícil. Finalmente un granjero y un aspirante a guía serían los compañeros ideales, Vencent y Florent, tipos duros y amantes de las vías bizarras.
De la vía qué deciros: una obra maestra en su estilo, no es un recorrido que busque la estética a primera vista, busca la aventura, igual que sus aperturistas, busca la lucha con uno mismo, es el reflejo de sus vivencias y de la cantidad de libros que han leído.
Cuando repetimos la vía no pudimos terminar la escalada debido a una mala caida en el octavo largo que nos hizo abandonar y volver a encontrarnos con nosotros mismos como cada vez que una montaña te pone en tu sitio. Sin duda es una escalada compleja y comprometida, que como decía Vencent, esta vía le hubiera gustado a Bunny.
Martín Elias
